Verdades y mentiras sobre las bóvedas tabicadas

En este subcapítulo voy a desentrañar los mitos sobre las bóvedas, intentando hacer entender a los que me lean cómo es y cómo funciona una bóveda tabicada. El desconocimiento que existe hoy sobre las bóvedas, unido a las costumbres antiguas (algunas sin sentido) y a los propios errores en textos antiguos y modernos sobre el tema, hacen que esta técnica sea mirada con recelo por los actuales construcción, haciendo muy difícil su reintroducción. Voy a analizar uno a uno estos mitos y voy a dar una explicación de cada uno.

 

Las bóvedas tabicadas necesitan cerchas: Este mito, muy extendido, es falso. Algunas bóvedas se pueden hacer con cerchas por comodidad (un cercha corrida en un pasillo de cañón, por ejemplo), porque necesitemos que la forma interior sea perfecta (por ejemplo las cerchas de Guastavino eran para asegurar la forma final, no para apoyar) o porque queramos algún tipo de ayuda al hacer la bóveda, pero las bóvedas tabicadas se pueden hacer perfectamente (y de hecho esa es su mayor ventaja) sin cercha ninguna. Este mito seguramente se ha generado de la propia desconfianza hacia la técnica, que hace que el constructor ponga una cercha por costumbre "por si acaso" y ya de paso se ayuda de ella; también ha influido mucho en esta mala costumbre la gran influencia catalana en las bóvedas tabicadas, en las que por ejemplo para las bóvedas vahidas sí que es más cómodo usar una cercha corrediza, y en muchas otras bóvedas de otras formas se ponen cerchas pero por costumbre más que por necesidad, encareciendo la técnica innecesariamente. En esto las bóvedas extremeñas son ejemplares, no usan cercha casi nunca. 

 

Las bóvedas tabicadas se hacen con varias capas de ladrillos: No tiene porqué, es cierto que las catalanas por lo general necesitan varias capas (roscas), debido fundamentalmente a que en la primera capa se usa una rasilla muy fina (1 a 1,5 cm) que hace que si no se refuerza como mínimo con una segunda capa quede muy debilitada la bóveda, y es cierto también que en grandes luces se dobla el ladrillo para reforzar la bóveda, de tal manera que la sección relativa de la bóveda sea similar pero a más escala, pero no es cierto que sea obligatorio, ni mucho menos; un ejemplo claro son las bóvedas tabicadas de arista (extremeñas) que se hacen con una sola capa de rasilla, pero al ser esta de unos 3,5 cm tiene espesor suficiente la bóveda terminada para no necesitar mayor refuerzo. 

 

Las bóvedas tabicadas dan unos empujes horizontales tremendos: Este rumor ha hecho mucho daño a las bóvedas y a su utilización masiva, y aunque parte de una realidad (las bóvedas dan ciertos empujes horizontales) ni son tan grandes como para producir fallos estructurales en la mayoría de los casos ni son tan incontrolables e inevitables como afirman muchos autores (sobre todo los no cohesivos), ya que las bóvedas reparten las cargas mucho más uniformemente de lo que parece (son bastante cohesivas) y además dependen mucho de cómo configuremos las capas de la bóveda.  

 

La expansividad del yeso: Este es un mito antiguo según el cual el yeso "hinchaba" y eso era lo que le daba finalmente a la bóveda la resistencia, y lo que hacía que tuviera empujes horizontales. Es falso que el yeso se expanda de modo significativo, aunque es cierto que la bóveda resiste y que tiene empujes horizontales.

 

Las bóvedas no se saben calcular: Es una verdad a medias, se saben calcular gráficamente, por equilibrio, y sabemos que las bóvedas muy raramente rompen por sobrecarga, rompen por desequilibrio. Por tanto podemos afirmar que si está bien hecha y en equilibrio no se caerá jamás. También sabemos que hay varios métodos de cálculo que nos dan resultados numéricos, pero sabemos también por las pruebas de carga que se quedan lejos de la resistencia real que puede soportar la bóveda. Por tanto aunque no sepamos el número exacto de su resistencia sabemos que no se cae, y que resiste mucho más de lo que necesitamos, lo explico más detalladamente en el blog. Es como preocuparse al ir a comprar chuches porque no sabemos si va a ser 0,90 o 1,25, y vamos a pagar con un billete de 20 euros, no tiene sentido, no hay preocupación ninguna por no saber el numerito.

 

Las bóvedas sólo se pueden hacer en la planta baja: Esta costumbre, muy común en Extremadura aún hoy, donde apenas hay bóvedas de arista en primeras plantas a pesar de su omnipresencia en casas antiguas en planta baja, seguramente se debe a que los empujes horizontales de las bóvedas en planta baja eran centrados dentro del muro de tapial por la fachada y los muros de la planta primera, el doblado, de techo de palos y teja, debido a que el relleno de la bóveda era de tierra y el tapial tiene muy poca resistencia en empujes horizontales. En el modo antiguo de construir tiene algo de sentido, hoy en día no tiene sentido ninguno.

 

Las bóvedas necesitan muros muy gordos: Esta afirmación también se conoce como "las bóvedas dan muchos empujes horizontales" o "en las casas de hoy día no se pueden hacer bóvedas", entre otros. Es una media verdad. Si la bóveda se hace al estilo antiguo, es casi verdad, aunque quizá una verdad exagerada, pero si se construye con las posibilidades que tenemos hoy las bóvedas resisten perfectamente y los empujes horizontales (que existen) se controlan perfectamente. Es un mito (más bien una falta de adaptación de la técnica) que ha causado mucho daño y ha acelerado el declive de esta técnica en el siglo XX. 

 

Las bóvedas necesitan varias capas de ladrillo: Según el tipo de bóveda, será necesario o no. En las bóvedas catalanas suele ser necesario, porque su primera capa es de un ladrillo muy fino de 1 cm de espesor, por lo que si no se dobla la bóveda no resiste lo suficiente, y suele ser también necesario en bóvedas grandes, cúpulas de iglesias por ejemplo, ya que al tener mayor tamaño necesitan también mayor sección constructiva. Pero no siempre más capas es mejor resistencia, pues también es mayor peso y eso puede ir en contra de la bóveda. En las bóvedas extremeñas al usarse una rasilla de mayor tamaño (3,5 cm) no es necesario doblarlas, sobre todo si son bóvedas de pequeño tamaño (habitaciones, etc). En resumen: una bóveda necesita cierta sección resistente en función de su tamaño, su forma y sus cargas. Si esa sección se consigue con una sola capa, no es necesario doblarla.  

 

Las bóvedas resisten poco: Este rumor seguramente se difundió en los años en los que el hormigón desterró a las bóvedas, sus enemigas naturales en los forjados, y se basa en confundir robustez con resistencia. El hormigón es más "bruto", más gordo, pesa más, es piedra artificial; al lado de esto, la bóveda parece poco resistente. Pero pensemos ahora en un bambú gigante de 25 m de alto y 30 cm de diámetro, hagamos un pilar circular de hormigón de 30 cm de diámetro y 25 m de alto. Si fuera de hormigón en masa, es evidente que el bambú resiste más por goleada. Pero incluso armado tendría más problemas con flexiones y el viento. El bambú gana. Y el hormigón es más fuerte. Y es que no siempre lo más fuerte es lo más resistente. A las bóvedas les pasa algo parecido, porque no siempre lo que más pesa y lo más duro es lo que resiste mejor. Por supuesto es falso que resisten poco, sólo hay que ver las que hay construidas.

 

Las bóvedas son antieconómicas: Este mito está muy extendido también. En este enlace explico la falsedad de este argumento, que en todo caso debería tener en cuenta el precio y el resultado final, porque si un techo abovedado sale un 20% más caro que uno plano completamente insulso es mejor la relación calidad precio del abovedado. En todo caso depende del precio de la mano de obra y del material, si la mano de obra baja, si se aplica un impuesto a la contaminación (el hormigón es muy contaminante) o si se encarece el precio de la energía (el hormigón y el acero necesitan mucha energía) el techo abovedado sería mucho más barato que el plano de hormigón 

 

Las bóvedas no son modernas: Esta afirmación no se dice directamente, pero se piensa mucho. Muchos de mis clientes me han pedido casas modernas. Se las he diseñado, y a bastantes al final no les termina de gustar, porque es como todo, un patio con macetas no es moderno, pero seguramente es mucho más bonito y más barato que el patio más moderno que se pueda pensar. A las bóvedas les pasa un poco lo mismo. Cuando se está haciendo una casa con bóvedas la gente se rie, dice que parece un convento. Cuando la ven terminada no miran a las paredes o al suelo, miran al techo. Ser innovador es atreverse a romper lo que se espera que hagamos. Tiene sus riesgos, hay que pensar más, salir del sota-caballo-rey del estilo internacional, pero al final seguramente el resultado merezca la pena. Sin riesgo sólo podemos esperar la vulgaridad. Vulgaridad a la moda, eso sí. Hay cosas alucinantes hechas con bóvedas tabicadas. 

 

Hoy ya nadie sabe hacer bóvedas: Es una media verdad, por desgracia. Sí que quedamos gente que lo sabemos hacer, pero lo peor es que la mayoría dan por muerta la técnica, cuando no es cierto. La técnica languidece, pero está viva, si alguien quiere hacer un espacio abovedado puede hacerlo todavía. Hay que perder el miedo a las bóvedas, atreverse, cuando uno ve una bóveda haciéndose se da cuenta de lo primitivo que es estructuralmente un forjado de hormigón, aparte de lo feo que queda. Pero si uno no ha visto otra cosa es como el que no ha probado el jamón, que el choped le parece riquísimo. 

 

Presentación. Quien soy


Soy un arquitecto y constructor de bovedas tabicadas. He conseguido resucitar esta antigua y hermosa técnica de la construcción de techos de bóveda de ladrillo. En esta página inento difundir su técnica a quienes quieran aprenderla.

Manuel Ignacio Rubio Díaz, arquitecto y bovedero          C/ Nueva, 45 Mairena del Alcor, Sevilla