Lo he visto hacer por internet

Internet es una fuente de información casi infinita. Esta misma web está alojada alli. Todo, o casi todo, está en internet si sabemos buscarlo.

 

Para mí en las busquedas por la red hay dos grupos de información: los textos, que debes buscar y leer, tienen mucha información útil pero es costosa de recopilar y analizar, y la información visual, imágenes y sobre todo vídeos, este segundo tipo de información es rápida, bonita y fácil de digerir, pero precisamente por eso es peligrosa,  somos bastante crédulos y tendemos a creer lo que vemos.

 

Y en Internet hay videos útiles y de buena ejecución, pero hay una gran cantidad de cosas raras, bóvedas nubias de rosca hechas por mejicanos que dicen estar ejecutando una bóveda catalana, cimbras totalmente innecesarias, bóvedas tabicadas que no son estructurales, o que se refuerzan bestialmente como si fuesen a caerse de un momento a otro, bóvedas torturadas hasta que llegan a romper.

 

Y el peligro es que ver un vídeo es fácil, es bonito, entretenido, y da mucha información que se comprende muy bien. Pero a la larga es como el que se informa por la tele y ni lee libros, ni periódicos, ni investiga por su cuenta, creerá estar bien informado, pero será más bien una impresión, cualquier persona realmente bien informada podrá apreciar que sólo repite lo que ve por la tele, y que cree tener una opinión que no es sino una de las que la tele le brinda. Al final sólo con la tele, o sólo con los vídeos, nos volvemos perezosos, lo tenemos todo claro a un golpe de vista. O eso es lo que creemos.

 

En los vídeos se ve mucha verdad, pero también muchas cosas que sobran. Y si no entendemos lo suficiente haremos un totum revolutum y no aprenderemos lo fundamental. En este subcapitulo explico muchos de los rumores extendidos que hacen que las bóvedas se vean con desconfianza. Hay mucho vídeo hecho con más ilusión que idea, hay el que sabe hacerla pero no sabe lo que resiste, y hay mucho de demostración y alguno publicitario de algún artesano, y por supuesto hay algunos buenos. En realidad son todos interesantes, porque en parte todos hacen cosas bien, e incluso los incorrectos puedes analizar sus faltas (o sus excesos, que suele ser lo habitual).  

 

Por supuesto hay cosas buenas, los de ejecución de escaleras (la mayoría valencianos) son casi todos los que he visto bastante buenos, en ellos ves trabajos interesantes con técnicas depuradas, algunos de bóvedas extremeñas también son muy interesantes, y algún otro vídeo de un maestro albañil catalán de cierta edad es también muy interesante. Pero conviene verlos analizándolos, buscándoles fallos aunque no los tengan, críticamente, porque de lo contrario cuando veamos otro vídeo de una mala ejecución no vamos a ver en que falla. Hay que ver, pero también hay que leer y hay que hacer.

 

Y por supuesto, no me creais. Puede que lo que he escrito sea mentira, o sean medias verdades, de hecho casi seguro no habré dicho toda la verdad (sin querer). Criticad, no os creais nada. Y mientras, no pareis de aprender lo que podais. Al final, si conseguís saber cuatro conceptos básicos y sabeis quitar toda la paja que los envuelve, estareis entendiendo el concepto, es como montar en bici, muy dificil si no se sabe pero cuando se domina el equilibrio resulta muy sencillo. Pero ya digo que no me creais.

 

 

 

 

 

 

 

 

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La bóveda semicohesiva

Uno de los grandes debates sobre las bóvedas tabicadas es si se comporta como una estructura cohesiva o no, lo cual nos lleva a su funcionamiento estructural y a su cálculo. 

Esquimal acabando un iglu (bóveda no cohesiva)
Esquimal acabando un iglu (bóveda no cohesiva)

 

Es un debate que puede parecer poco importante, pero tiene su miga, sobre todo porque como resulta tan complicado calcular las bóvedas numéricamente (aunque por equilibrio es posible y relativamente sencillo) muchos estudiosos del tema han intentado calcularlas, analizando sesudamente el problema resistente de las bóvedas tabicadas, buscando quizá la gloria de ser el primero que lo consiga con exactitud. .

 

Para resolver un problema complejo como la resistencia y funcionamiento de las bóvedas tabicadas (y para cualquier otra estructura) debemos entenderlas y tomar ciertas simplificaciones que nos permitan abordar su cálculo, que aún así seguramente será complejo. Es por esto que es muy importante saber si son estructuras cohesivas o no, pues según consideremos esta simplificación el cálculo irá orientado de una manera o de otra, y los resultados serán diferentes, lo que no significa que sean incorrectos, simplemente darán valores distintos, ambos seguramente correctos y puede que similares, pero normalmente cortos en sus resultados,  porque como ya he explicado en otras entradas de este blog las bóvedas tabicadas tienen la manía de resistir mucho más de lo que se espera de ellas por cálculo. 

 

¿Que es una estructura cohesiva? Una  fuerza de cohesión es la fuerza que atrae y mantiene unidas las moléculas, el "pegamento" entre materiales. Un montón de grava no es una estructura cohesiva, pero una cimentación de hormigón sí que es una estructura cohesiva. Considerar que una bóveda es cohesiva es por tanto pensar que funciona como una taza gigante invertida, y que por tanto no se intenta "abrir" hacia los lados, dando sólo empujes verticales por su propio peso. Si considero por el contrario que una bóveda no es cohesiva es como si funcionase como las bóvedas medievales de piedra, que eran piezas de sillería sueltas entre sí pero encajadas en equilibrio, y sí que se podrían por tanto abrir o desmoronar en cualquier momento si fallara algún apoyo. Como vemos considerar una u otra teoría simplifica bastante los complejos cálculos.

 

Y el problema es que la bóveda tabicada está un poco en el límite. Los que dicen que es cohesiva, tienen sus razones y los que dicen que no lo es también lo argumentan bien. Todos dan pruebas, hacen cálculos que parecen acertados, construyen bóvedas con su criterio y resisten perfectamente. Es como en el fútbol, que o eres del Sevilla o eres del Bétis, no se puede ser por lo visto del Sevilla y del Bétis, o de ninguno. Hay que elegir.  

 

Y a mi que no me gusta el fútbol a la hora de elegir me cuesta mucho mucho. Porque leas a quien leas lo razona muy bien, te lo justifica, te lo demuestra, al terminar de leerlo eres cohesivo. Pero al día siguiente lees a otro y te hace ver que no, que claramente las bóvedas son no cohesivas, y te haces no-cohesivo. Pero los dos bandos pecan en algo evidente: para poder hacer sus cálculos han simplificado la realidad resistente de la bóveda tabicada, los cohesivos con pensar que es muy cohesiva y los no cohesivos con pensar que no tiene nada de cohesión.

 

Si hacemos una bóveda sin curvatura ninguna (un tabique horizontal) vemos que no se caen las piezas del centro, y si no tuviera nada de cohesividad se caerían directamente; otro ejemplo es que en una bóveda grande, en el medio apenas hay curvatura, y allí podemos cargarla y tampoco se cae. Y la evidencia simple de un ladrillo pegado a una pared con  yeso, que se usa en construcción para fijar reglas u otros elementos temporales, demuestra que el yeso es tremendamente cohesivo y se une perfectamente al ladrillo, y una bóveda tabicada en su primera rosca es yeso y ladrillo. Por tanto podemos pensar que las bóvedas tabicadas parecen cohesivas.

 

Por el contrario, si hiciésemos una bóveda tabicada apoyada en paredes muy finas de rasilla simple lo más seguro es que pudiéramos llegar a construirla, pero al cargarla se abrirían los tabiques hacia fuera y se caería. Si la bóveda fuese totalmente cohesiva esto no ocurriría, pues sería rígida y por tanto sólo transmitiría a los tabiques de apoyo esfuerzos verticales (su peso), cosa que tampoco ocurre. Hay que decir que la cohesión mejora con las capas de ladrillo (roscas) de la bóveda (si tiene más de una), y si se hace algún tipo de capa de compresión superior, pero todo esto incrementa el peso. Muchos ilustres defensores de esta teoría reforzaban los apoyos de sus bóvedas al construirlas, con buen criterio pero evidenciando que tan puramente cohesiva no debía ser.

 

 

Según mi opinión la bóveda es algo cohesiva, ni tan cohesiva como para pensar que es un bloque rígido ni tan poco cohesiva como para despreciar el aporte de la cohesividad. Lo que ocurre es que así es muy compleja de calcular numéricamente (por equilibrio se puede estimar). Podemos considerar entonces que los cálculos que salen tanto de una como de otra teoría son correctos pero se quedan del lado de la prudencia, porque están rechazando parte de las propiedades resistentes al simplificar su cálculo. Siempre nos quedará la estática gráfica.

  

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Los mil nombres de la bóveda tabicada

La Torre de Babel, símbolo de la incomunicación entre constructores
La Torre de Babel, símbolo de la incomunicación entre constructores

Un gran problema de la bóveda tabicada es que casi nadie sabe exactamente que es, o si lo sabe le llama de otra manera, o si lo sabe y sabe nombrarla la cita de diferentes formas. 

 

Sólo en bóvedas tabicadas, podemos nombrarlas como bóvedas tabicadas, bóvedas catalanas (voltes de maó de pla en catalán),  bóvedas extremeñas, bóvedas vahidas, bóvedas de arista, bóveda de pañuelo, bóvedas de escalera, bóvedas de panderete o sencillamente "bóvedas", que es como llama la gente al techo de su casa cuando no tiene mayor conocimiento.

 

La bóveda tabicada es un invento ibérico, posiblemente de origen hispanoárabe, que fructificó en diferentes zonas de España desarrollandose de diferentes maneras, destacando dos zonas , la mayor es el levante y Cataluña y otra zona de gran implantación popular en la baja Extremadura y el Alentejo portugues limítrofe, aunque hubo épocas en las que se difundió por toda la peninsula. Debido a la potencia que tuvo España antaño sus dominios se extendieron por Europa occidental y América, y por tanto su influencia en técnicas constructivas se fue extendiendo del mismo modo, la influencia de Aragón en el sur de Francia y el sur de Italia, y la de Castilla en hispanoamérica.

 

Así tenemos que existen bóvedas tabicadas autóctonas en Portugal (abobadilha alentejana, abobada com tijolo), en Francia (voûte plate, voûte a la roussillón), en Italia (volta a foglia, volta alla volterrana, volta alla siciliana) y hasta en EEUU gracias al valenciano Rafael Guastavino (Guastavino system, thin tiled vaults, thin tiled vaulting).

 

Esta diversidad de nombres, la variedad de mitos estructurales y constructivos falsos, la variedad de tipologías propias de esta técnica tan versátil, el cada vez mayor desconocimiento sobre esta técnica, e incluso intereses políticos (ver en este mismo blog "no es bóveda catalana todo lo que reluce") hace que la poca fuerza que tiene la bóveda tabicada hoy día se disperse aún más, siendo la difusión de las bóvedas tabicadas casi  una labor de evangelización cultural más que de pura difusión del conocimiento.

 

Pero todas son lo mismo, se llamen como se llamen, y casi todas funcionan de manera similar. El problema es que hoy no se entiende bien cómo funcionan, ni se entiende que una gran cúpula de Guastavino y una pequeña bóveda vahida de una habitación son primas hermanas. Una es más rica, mayor, más famosa, pero no son tan diferentes en su modo de construirse y de resistir. Como las bóvedas de ladrillo visto y las enyesadas, que sólo hay que verlas al construirlas antes de enyesarse para ver que las diferencias son mínimas, es una cuestión de acabados.

 

Las bóvedas tabicadas hay que mirarlas de cerca, analizarlas, entenderlas. Pero si las vemos sólo de cerca nos convertimos en miopes, expertos en nuestra mini-parcela de la realidad. Tenemos que verlas de lejos también, buscar otras bóvedas, entender porqué las hacen así, pensar si es correcto o no su manera de construirlas, aprender del vecino y del ancestro, pensar. Analizar a Eladio Dieste puede darnos ideas en sus formas, en sus estructuras, en su método de cálculo, y Don Eladio munca hizo bóvedas tabicadas. Pero si miramos la fábrica de LLuis Muncunill (actualmente museo mNACTEC) y la comparemos con algunos de los almacenes que hizo Dieste, vemos las similitudes (curiosamente Dieste no conocía la obra de Muncunill, prueba de que dos sistemas distintos pero que funcionan de manera similar dan lugar a soluciones similares).

 

Si queremos entender las bóvedas tenemos que verlas como un conjunto, saber diferenciarlas y conocerlas, pero ver todas las posibilidades que ofrecen, tener capacidad de pasar de una tipología a otra si las circunstancias nos lo piden.  

 

 

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La bóveda de Gollum

Smeagol antes de convertirse en Gollum gracias al anillo
Smeagol antes de convertirse en Gollum gracias al anillo

En la trilogía de El señor de los Anillos aparece Gollum, un personaje carcomido por una posesión única y excepcional, un hobbit deteriorado obsesionado por conservar el anillo único, su tesoro, algo que lo hace a la vez imprescindible y terriblemente egoista.

 

Cuando hace tiempo trataba de entender las bóvedas me intenté poner en contacto con quien pudiera darme algo de información acerca de las bóvedas; escribí a bastante gente dentro de los pocos que se dedican a la bóveda tabicada, y casi todos coincidieron en no responderme, puede que por exceso de trabajo, puede que por desinterés, pero también hay algo del síndrome de Gollum.

 

El síndrome de Gollum se dá cuando uno descubre algo único y excepcional, algo que nadie conoce y de un valor y una belleza tremenda; la persona normal que tiene la suerte (buena o mala) de tener esta experiencia se suele volver desconfiada, pues teme que los demás le roben su tesoro, con lo cual lo que sería una suerte se va convirtiendo también en un aislamiento egocéntrico.

 

Cuando se descubren las bóvedas la persona normal se maravilla. Cuando se investiga y se analiza la técnica de la bóveda tabicada queda impresionada por su resistencia y ligereza, pero intrigada por su misteriosa ejecución. Y cuando por fín se reconoce y se entiende el misterio de cómo hacer bóvedas, el individuo siente una revelación interior, algo único y excepcional, su tesoro, y aquí muchas personas normales sacan el Gollum que todos llevamos dentro, y en vez de enseñar a todos la maravilla que acaban de descubrir la esconden, temen que los demás sepan lo que les hace únicos, pero esta actitud hace que lo recién descubierto quede de nuevo escondido. La técnica tabicada es su tesoro, la bóveda de Gollum.

 

Y como en El Señor de los Anillos, el anillo único del conocimiento queda de nuevo oculto a los ojos de los demás, porque Gollum jamás revelara su secreto, su tesoro. Pero Gollum no parece apreciar que el anillo lo consume por dentro. Y lo que hace único a Gollum respecto al resto es su tesoro, el mismo que se esfuerza en ocultar, y al ocultarlo es Gollum a ojos de los demás sólo una criatura consumida. La paradoja es precisamente esta: si conocemos el secreto de las bóvedas y tratamos de ocultarlo para protegerlo, no tenemos tesoro alguno, pues no podemos usarlo; en cambio si no lo ocultamos y lo difundimos todos pueden admirar nuestro tesoro, aunque también habrá quien lo copie, haciendolo menos único.

 

Es lógico un cierto proteccionismo ante nuestros conocimientos, sería tonto decir lo contrario, pero el problema de las bóvedas es que se mueren, son todas antiguas, casi no queda gente capaz de hacerlas, y casi nadie pide bóvedas porque sencillamente casi nadie sabe que se puedan construir hoy día. El problema no es que se queden con mi tesoro, el problema es que puedo estar naufrago en la Isla del Tesoro. Prefiero difundir, aunque me copien, a ser responsable de la extinción.

 

Si mucha más gente conoce las bóvedas existirán muchos más bovederos, pero también mucha más gente que quiera hacerse casas abovedadas, con lo que yo tendré más trabajo. No seré el único, no será mi tesoro,  pero ganaré el orgullo de hacer lo correcto. Y dormiré estupendamente, de otro modo tendría miedo a que robasen mi tesoro mientras descanso.

 

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Cálculo y resistencia de una bóveda.

Al ver un techo de ladrillo, especialmente al observar su reducida sección, nos entra una duda básica: ¿cuanto aguanta una bóveda? ¿porqué no se cae ese techo de ladrillo? ¿cual es la magia de la resistencia abovedada? ¿cómo se calcula la resistencia de una bóveda?  Hay dos realidades básicas:

 

- La primera realidad para entender las bóvedas tabicadas es lo que podemos comprobar por el analisis de la durabilidad de bóvedas antiguas, el comportamiento ante varios terremotos históricos, las muchas bóvedas en carga que existen sin problemas, las múltiples pruebas de carga que una vez tras otra se repiten para volver a comprobar lo que sabemos: las bóvedas tienen una resistencia estructural impresionante. Esto es tan evidente como difícil de entender: vemos una foto de una bóveda de 6 centímetros de espesor cargada con miles de kilos, y estamos tan asombrados de su resistencia como incrédulos ante lo que vemos,  no lo entendemos, y por eso intentamos una y otra vez encontrar el modo de calcularlas.

Prueba de carga de Guastavino, 56 Ton
Prueba de carga de Guastavino, 56 Ton
Carga casera de un arco de escalera
Carga casera de un arco de escalera
Ensayo de carga de bóveda actual
Ensayo de carga de bóveda actual

- La segunda realidad es reconocer la dificultad de su cálculo. De la intrigante resistencia de las bóvedas se ha dicho de todo, se ha intentado explicar de múltiples maneras, se ha analizado con todo tipo de teorías, todos creen haber desvelado el misterio de cómo es posible que no se caigan, de cómo puede ser que resistan más de lo que el sentido común parece indicar. Todos dan su explicación, casi todos en parte aciertan, pero ninguno se acerca a la realidad completa, sus estimaciones quedan lejos de la resistencia real, que suele ser bastante mayor. Yo mismo he hecho multitud de cálculos, decenas de detalles constructivos, he leido todo lo que ha caído en mis manos sobre bóvedas de ladrillo, pero hasta el día en que las haces, y sobre todo hasta el día en que te subes encima de una de ellas, no terminas de tener fe. Y digo fe porque es una cuestión de confianza más que de calculo ingenieril. 

 

En el precioso libro de John Ochsendorf "Las bóvedas de Guastavino" afirma que una de las principales causas del declive de sus construcciones fue la incapacidad de los ingenieros de demostrar numéricamente cuanto y cómo resistían sus naves abovedadas, a pesar de ser evidente que estaban en pie y resistiendo perfectamente; al no poder (no saber) explicar sus características mecánicas no las consideraron seguras (confundiendo su ignorancia estructural con la falta de resistencia real) con lo que optaron por derribar algunas, reforzar otras (por desconfianza más que por necesidad), y prohibir la técnica tabicada vía normativas incapaces de analizar cualquier cosa que se saliese de lo habitual. La soberbia del ignorante venció a la evidente realidad.

 

Por internet hay algunos videos de bóvedas siendo derribadas. Desde lejos, la bóveda es un elemento fino y aparentemente debil, apoyado en el perímetro, que parede poder ser derribado con relativa facilidad. Las pruebas de carga confirman que resisten como mínimo lo que los diferentes cálculos dicen. Pero no se caen. Si el calculo me dice que aguanta hasta 1000, con menos de 1000 no se cae, es cierto. Pero con 1200 tampoco. Ni con 1800. El calculo se queda corto casi siempre, por lo que nos sirven para saber unos mínimos de seguridad, para estar tranquilos. Al final, en estos videos y en las pruebas de carga que he hecho, las bóvedas no suelen caer por colapso de carga. Pareden finas y frágiles, pero son robustas y flexibles, pones carga y la bóveda la reparte a sus apoyos. Resisten mucho más de lo que se necesita en construcciones normales.

 

Leyendo esto puede parecer que las bóvedas tabicadas no se caen. Si que se caen. Una bóveda se suele caer por desequilibrio, no por sobrecarga. Si no apoyamos bien la bóveda, si no empotramos las pechinas, si ceden los muros perimetrales, la bóveda se abre poco a poco y se rompe en varios trozos más o menos grandes, normalmente por donde marcaría la línea de equilibrio funicular en estática gráfica (en esto el cálculo sí que acierta, en el equilibrio). 

 

Calculo funicular linea de esfuerzo equilibrio Guastavino boveda tabicada catalana
Ejemplo de cálculo de Rafael Guastavino

Analizando la caida de bóvedas tabicadas,  en bóvedas antiguas, caen porque los muros que las soportan fallan o se deterioran, o porque quedan al aire y el yeso o la cal de unión de los ladrillos se va degradando poco a poco con el agua, haciendo huecos que hacen que la bóveda no se comporte como una cascara completa, debilitándola.Salvo algun caso aislado por ejecución defectuosa y falta de apoyo correcto,  en los ejemplos modernos de derrumbes de bóvedas las mismas se caen tras comprobar que cargandolas siguen aguantando, entonces por lo general se dedican a hacerle perrerias a la bóveda (golpes, cargas asimetricas, fallos en apoyos, derribos puntuales, separación de los extremos..) hasta que la bóveda colapsa. Pero colapsa por desequilibrio. Y colapsaría antes o despues cualquier estructura de hormigón si se le hiciera lo mismo. Sin ese desequilibrio forzado, y con una carga normal distribuida de modo habitual, resistiría mucho más de lo necesario.

 

La conclusión final es que la resistencia máxima de las bóvedas no se conoce con exactitud. A todos los que teman por esto, recordarles que tampoco tienen certeza absoluta de no morir hoy y no por ello sienten angustia vital. Lo de las bóvedas es parecido, si miramos las fotos de este artículo es evidente lo mucho que resisten, pero la realidad es que todavía no se saben calcular con precisión, no sabemos calcular con exactitud lo mucho que resisten las técnicas tabicadas.

 

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Porqué el hormigón extinguió a la bóveda

Fabrica de cementos ASLAND de Los Santos de Maimona construida con bóveda tabicada, 1955
Fabrica de cementos ASLAND de Los Santos de Maimona construida con bóveda tabicada, 1955

Hace trescientos años las bóvedas eran las dueñas indiscutibles de los grandes espacios. Hasta hace un siglo aún se usaban bastante, teniendo mucha implantación en la baja Extremadura y en el levante español. A mediados del siglo pasado el hormigón armado empezó a extenderse en la construcción, y en 1970 ya se podía considerar casi extinguida la bóveda ¿cuales fueron las razones que llevaron a esta situación? 

 

- Ciertas estructuras son más adecuadas para la construcción con hormigón, por ejemplo los puentes, en este caso evidentemente está justificada la modernización de las técnicas, ya que siempre debemos intentar usar la técnica más óptima.

 

- La velocidad de construcción, el hormigón armado es algo más rápido de construir que las bóvedas, razón por la que se utilizó masivamente durante el desarrollismo, aunque realmente no es tan cierto, ya que si sumamos el tiempo que se tarda en hacer el encofrado necesario en una estructura de hormigón (y en desmontarlo despues) y el tiempo que hay que esperar hasta que el hormigón se endurezca (a 7 días está al 30% de su resistencia, a 28 días al 100%) vemos que realmente no es más rápida de ejecutar una estructura de hormigón que una estructura abovedada de ladrillo aunque parezca lo contrario, ya que en las bóvedas no hay tiempo de espera.  

 

- La pérdida de la técnica por los albañiles tras el periodo desarrollista, tanto en la habilidad manual por desuso de la técnica como en desconfianza por no verse ya  construcciones actuales en bóvedas; es tópico por ejemplo de los años 80 ver algunas bóvedas de escalera realizadas con gran torpeza, como si hubiesen escuchado campanas pero no supieran dónde.

 

- La pérdida de confianza por parte de los técnicos para entender, diseñar y calcular las bóvedas, tras la generación de arquitectos de la postguerra (que sí utilizaron las bóvedas) y la entrada del desarrollismo pasaron los años suficientes para que los arquitectos viejos se retirasen y los jóvenes no llegasen a aprender la técnica por la omnipresencia del hormigón, con lo que los arquitectos dejaron de proyectar bóvedas, de recomendar bóvedas y de entender cómo funcionan, por lo que poco a poco fueron cayendo en el olvido. 

 

- Una buena campaña de marketing por parte de las cementeras haciendo correr mitos como que el hormigón armado era más resistente (confundiendo rígido con resistente), más duradero, cuando las construcciones de hormigón armado en construcción más antiguas tienen poco más de 100 años, y tenemos ejemplos de bóvedas sin tabicar de miles de años, y infinidad de tabicadas de varios siglos; hay patrocinios (dinero) fomentado por las cementeras mediante premios a la arquitectura con hormigón (y sólo con hormigón, que para eso pagan) que conseguía dar la impresión general de que el hormigón era "lo moderno", y las bóvedas "lo viejo". 

 

- El hormigón armado mueve muchísimo dinero en muy pocas manos, en cambio la bóveda tabicada puede mover mucho dinero pero siempre repartido en muchas manos por necesitar mucho trabajo, por lo que es más fácil hacer presión lobística a las cementeras o a los fabricantes de armaduras que a los bovederos individualmente, y eso dejando aparte la facilidad de soborno que tienen estas empresas por la cantidad de dinero que mueven, por suerte nuestros políticos no son corruptos... 

 

- La falta de interés de las autoridades, un ejemplo claro es la falta de normativas para las bóvedas, por lo que cualquier técnico que no sea experto en bóvedas desconfía de hacer construcciones abovedadas por no saber su resistencia máxima o cómo pueden justificar en el proyecto la presencia de bóvedas. Es asombroso el contraste entre afán con el que se conserva cualquier resto de bóveda antigua comparado con la desidia con la que se ignoran a los pocos que todavía hoy las hacemos.  

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Sostenibilidad y ecología de la bóveda

salon de 22 m2 hecho con boveda extremeña www.bovedastabicadas.com
Salón de 22 m2 realizado con boveda tabicada extremeña

Comparando cómo construimos una bóveda tabicada con la construcción de un techo ordinario de hormigón armado observamos una primera evidencia: la bóveda se construye con mucho menos material (y más ecológico) y con bastantes más horas de trabajo humano, por tanto  la huella ecológica de los techos de ladrillo debe ser bastante menor; gastamos en hacer una bóveda bastante menos de la mitad de material que un forjado de hormigón, además de que el ladrillo y el yeso son materiales más ecológicos que el hormigón por exigir mucha menos energía para su fabricación.

 

Otra prueba de que contaminan menos es que se realizaban muchas bóvedas antes de la revolución industrial, en épocas en las que el gasto energético era muy reducido comparado con el de hoy día, es fácil deducir que las bóvedas tabicadas son mucho más ecológicas


Buscando por internet he encontrado este interesante trabajo que compara el gasto energético de las bóvedas tabicadas respecto a los forjados corrientes de viguetas hormigón armado y bovedillas, demostrando que de media consumen 1/3 de energía produciendo sólo 1/4 del CO2, con lo que se demuestra claramente lo que antes comentaba intuitivamente. 

 

Por si todo esto fuera poco las bóvedas de ladrillo tienen un excelente comportamiento térmico y acústico por la composición de sus capas, aparte de la evidente mejora estética respecto a un techo plano, y tienen una ventaja social que nadie suele citar: al ser necesario para hacerlas muchas horas de trabajo son una excelente solución contra el paro. 

 

 

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¿Es bóveda catalana todo lo que reluce?

A menudo busco información por internet sobre bóvedas, especialmente sobre bóvedas tabicadas, y he observado que está muy extendida la confusión entre tipos de bóvedas (por ejemplo llamar bóvedas tabicadas a las de rosca), pero también se suele dar que se llame bóveda catalana a todo tipo de bóvedas, confundiendolas con las extremeñas, con las mexicanas, con las armadas, con las de rosca... esto puede ser fruto del desconocimiento y en parte es explicado por la mayor difusión de las bóvedas catalanas respecto a sus hermanas, pero cada vez más encuentro autores que sí que entienden identificando bóveda catalana con bóveda tabicada, y por tanto dando a entender que cualquier tipo de bóveda tabicada es un subtipo de la catalana, cuando es al contrario, la bóveda catalana es uno de los subtipos de bóvedas tabicadas, del mismo modo que las extremeñas o las portuguesas. Confundir esto es confundir la parte con el todo.

 

Es cierto que los catalanes tienen el mérito de haber difundido mucho más que los extremeños sus bóvedas, principalmente por la mayor potencia económica y poblacional de Cataluña, y por tener Barcelona una escuela de arquitectura que ha dado ilustres arquitectos que han usado esta técnica y han ayudado mucho a difundirla. Todo esto es verdad, pero ello no implica que de pronto las bóvedas extremeñas (omnipresentes en Badajoz) dejen de existir, ni que la técnica de bóveda tabicada de arista de pronto sea una variación de la volta catalana, con la que comparte muchas cosas pero de la que se diferencia en muchas otras.

 

Hay ultimamente un afán de "catalanizar" las bóvedas, de hacer puramente catalana una técnica que se ha estado utilizado muchos siglos en toda España (ver por ejemplo la arquitectura religiosa), un intento de torturar la evolución de la técnica (con claras influencias hispanoárabes, y que claramente fue de sur a norte, entrando en Cataluña desde la Valencia morisca), un intento de catalanizar a los personajes ilustres (por ejemplo insistir en que Guastavino (que era valenciano) estudió en Barcelona, dando a entender que fue allí donde aprendió la técnica tabicada), y por último cuando no podemos forzar la realidad para hacer catalán lo que evidentemente no lo es pues lo ignoramos directamente, y así vemos trabajos sobre bóvedas tabicadas que ni siquiera citan obras que no sean de Cataluña o hechas por catalanes, dando a entender que es una técnica puramente catalana, porque claro, decir que el sur de Extremadura y parte de Portugal hacen bóvedas tabicadas gracias a la influencia de unos colonos catalanes que fueron hace cientos de años a evangelizarlos en las técnicas tabicadas no cuela, y como no cuela pues hacemos como que no existen.

 

La bóveda catalana es un subtipo de bóveda tabicada. Y la extremeña. Y eso no las hace más pobres, al reves, estudiando lo que las diferencia podemos enriquecer nuestro conocimiento sobre cada una de ellas.   

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El arquitecto y la boveda

 

Como amante de las bóvedas siempre las he admirado, y como arquitecto las he estudiado. Tengo muchísima información y estudios sobre bóvedas tabicadas, pero casi todos las estudian de lejos, las ya construidas, y muchos repiten mitos antiguos sobre las bóvedas, o se aferran a teorías resistentes incompletas, son como escritores de recetas de cocina que no cocinan.

 

Por otro lado los pocos bovederos que he conocido (casi todos ancianos) insisten en que las bóvedas no se explican, las bóvedas se hacen a sentimiento, casi a ojo, cosa que más que aclararme me inquietaba aún más.

 

Para solucionar este problema, un día decidí a hacer bóvedas yo mismo, buscando llenar el espacio entre los arquitectos e ingenieros que había leído estudiando las bóvedas y los albañiles que las habían hecho. Y llevaban razón los albañiles, ahora se hacerlas pero me resulta difícil explicarlas. Las bóvedas se hacen metiéndote debajo, sintiendo los esfuerzos que emiten, calculando a ojo lo que la propia bóveda te pide. Pero soy arquitecto, y debo calcularlas. Y las calculo. Pero al final es la bóveda la que manda, es difícil de explicar. Es como hacer un gran puzzle, llega un momento que aprendes las piezas y los colores, sabes donde va cada cosa, y si alguien te pregunta aunque se lo expliques no lo entiende, porque tu conoces el puzzle y sus piezas, y esa persona no, por eso no te puede entender.


Cuanto más se de bóvedas, más misteriosas y asombrosas me resultan.

 

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Presentación. Quien soy


Soy un arquitecto y constructor de bovedas tabicadas. He conseguido resucitar esta antigua y hermosa técnica de la construcción de techos de bóveda de ladrillo. En esta página inento difundir su técnica a quienes quieran aprenderla.

Manuel Ignacio Rubio Díaz, arquitecto y bovedero          C/ Nueva, 45 Mairena del Alcor, Sevilla