La bóveda semicohesiva

Uno de los grandes debates sobre las bóvedas tabicadas es si se comporta como una estructura cohesiva o no, lo cual nos lleva a su funcionamiento estructural y a su cálculo. 

Esquimal acabando un iglu (bóveda no cohesiva)
Esquimal acabando un iglu (bóveda no cohesiva)

 

Es un debate que puede parecer poco importante, pero tiene su miga, sobre todo porque como resulta tan complicado calcular las bóvedas numéricamente (aunque por equilibrio es posible y relativamente sencillo) muchos estudiosos del tema han intentado calcularlas, analizando sesudamente el problema resistente de las bóvedas tabicadas, buscando quizá la gloria de ser el primero que lo consiga con exactitud. .

 

Para resolver un problema complejo como la resistencia y funcionamiento de las bóvedas tabicadas (y para cualquier otra estructura) debemos entenderlas y tomar ciertas simplificaciones que nos permitan abordar su cálculo, que aún así seguramente será complejo. Es por esto que es muy importante saber si son estructuras cohesivas o no, pues según consideremos esta simplificación el cálculo irá orientado de una manera o de otra, y los resultados serán diferentes, lo que no significa que sean incorrectos, simplemente darán valores distintos, ambos seguramente correctos y puede que similares, pero normalmente cortos en sus resultados,  porque como ya he explicado en otras entradas de este blog las bóvedas tabicadas tienen la manía de resistir mucho más de lo que se espera de ellas por cálculo. 

 

¿Que es una estructura cohesiva? Una  fuerza de cohesión es la fuerza que atrae y mantiene unidas las moléculas, el "pegamento" entre materiales. Un montón de grava no es una estructura cohesiva, pero una cimentación de hormigón sí que es una estructura cohesiva. Considerar que una bóveda es cohesiva es por tanto pensar que funciona como una taza gigante invertida, y que por tanto no se intenta "abrir" hacia los lados, dando sólo empujes verticales por su propio peso. Si considero por el contrario que una bóveda no es cohesiva es como si funcionase como las bóvedas medievales de piedra, que eran piezas de sillería sueltas entre sí pero encajadas en equilibrio, y sí que se podrían por tanto abrir o desmoronar en cualquier momento si fallara algún apoyo. Como vemos considerar una u otra teoría simplifica bastante los complejos cálculos.

 

Y el problema es que la bóveda tabicada está un poco en el límite. Los que dicen que es cohesiva, tienen sus razones y los que dicen que no lo es también lo argumentan bien. Todos dan pruebas, hacen cálculos que parecen acertados, construyen bóvedas con su criterio y resisten perfectamente. Es como en el fútbol, que o eres del Sevilla o eres del Bétis, no se puede ser por lo visto del Sevilla y del Bétis, o de ninguno. Hay que elegir.  

 

Y a mi que no me gusta el fútbol a la hora de elegir me cuesta mucho mucho. Porque leas a quien leas lo razona muy bien, te lo justifica, te lo demuestra, al terminar de leerlo eres cohesivo. Pero al día siguiente lees a otro y te hace ver que no, que claramente las bóvedas son no cohesivas, y te haces no-cohesivo. Pero los dos bandos pecan en algo evidente: para poder hacer sus cálculos han simplificado la realidad resistente de la bóveda tabicada, los cohesivos con pensar que es muy cohesiva y los no cohesivos con pensar que no tiene nada de cohesión.

 

Si hacemos una bóveda sin curvatura ninguna (un tabique horizontal) vemos que no se caen las piezas del centro, y si no tuviera nada de cohesividad se caerían directamente; otro ejemplo es que en una bóveda grande, en el medio apenas hay curvatura, y allí podemos cargarla y tampoco se cae. Y la evidencia simple de un ladrillo pegado a una pared con  yeso, que se usa en construcción para fijar reglas u otros elementos temporales, demuestra que el yeso es tremendamente cohesivo y se une perfectamente al ladrillo, y una bóveda tabicada en su primera rosca es yeso y ladrillo. Por tanto podemos pensar que las bóvedas tabicadas parecen cohesivas.

 

Por el contrario, si hiciésemos una bóveda tabicada apoyada en paredes muy finas de rasilla simple lo más seguro es que pudiéramos llegar a construirla, pero al cargarla se abrirían los tabiques hacia fuera y se caería. Si la bóveda fuese totalmente cohesiva esto no ocurriría, pues sería rígida y por tanto sólo transmitiría a los tabiques de apoyo esfuerzos verticales (su peso), cosa que tampoco ocurre. Hay que decir que la cohesión mejora con las capas de ladrillo (roscas) de la bóveda (si tiene más de una), y si se hace algún tipo de capa de compresión superior, pero todo esto incrementa el peso. Muchos ilustres defensores de esta teoría reforzaban los apoyos de sus bóvedas al construirlas, con buen criterio pero evidenciando que tan puramente cohesiva no debía ser.

 

 

Según mi opinión la bóveda es algo cohesiva, ni tan cohesiva como para pensar que es un bloque rígido ni tan poco cohesiva como para despreciar el aporte de la cohesividad. Lo que ocurre es que así es muy compleja de calcular numéricamente (por equilibrio se puede estimar). Podemos considerar entonces que los cálculos que salen tanto de una como de otra teoría son correctos pero se quedan del lado de la prudencia, porque están rechazando parte de las propiedades resistentes al simplificar su cálculo. Siempre nos quedará la estática gráfica.

  

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Presentación. Quien soy


Soy un arquitecto y constructor de bovedas tabicadas. He conseguido resucitar esta antigua y hermosa técnica de la construcción de techos de bóveda de ladrillo. En esta página inento difundir su técnica a quienes quieran aprenderla.

Manuel Ignacio Rubio Díaz, arquitecto y bovedero          C/ Nueva, 45 Mairena del Alcor, Sevilla