La bóveda de Gollum

Smeagol antes de convertirse en Gollum gracias al anillo
Smeagol antes de convertirse en Gollum gracias al anillo

En la trilogía de El señor de los Anillos aparece Gollum, un personaje carcomido por una posesión única y excepcional, un hobbit deteriorado obsesionado por conservar el anillo único, su tesoro, algo que lo hace a la vez imprescindible y terriblemente egoista.

 

Cuando hace tiempo trataba de entender las bóvedas me intenté poner en contacto con quien pudiera darme algo de información acerca de las bóvedas; escribí a bastante gente dentro de los pocos que se dedican a la bóveda tabicada, y casi todos coincidieron en no responderme, puede que por exceso de trabajo, puede que por desinterés, pero también hay algo del síndrome de Gollum.

 

El síndrome de Gollum se dá cuando uno descubre algo único y excepcional, algo que nadie conoce y de un valor y una belleza tremenda; la persona normal que tiene la suerte (buena o mala) de tener esta experiencia se suele volver desconfiada, pues teme que los demás le roben su tesoro, con lo cual lo que sería una suerte se va convirtiendo también en un aislamiento egocéntrico.

 

Cuando se descubren las bóvedas la persona normal se maravilla. Cuando se investiga y se analiza la técnica de la bóveda tabicada queda impresionada por su resistencia y ligereza, pero intrigada por su misteriosa ejecución. Y cuando por fín se reconoce y se entiende el misterio de cómo hacer bóvedas, el individuo siente una revelación interior, algo único y excepcional, su tesoro, y aquí muchas personas normales sacan el Gollum que todos llevamos dentro, y en vez de enseñar a todos la maravilla que acaban de descubrir la esconden, temen que los demás sepan lo que les hace únicos, pero esta actitud hace que lo recién descubierto quede de nuevo escondido. La técnica tabicada es su tesoro, la bóveda de Gollum.

 

Y como en El Señor de los Anillos, el anillo único del conocimiento queda de nuevo oculto a los ojos de los demás, porque Gollum jamás revelara su secreto, su tesoro. Pero Gollum no parece apreciar que el anillo lo consume por dentro. Y lo que hace único a Gollum respecto al resto es su tesoro, el mismo que se esfuerza en ocultar, y al ocultarlo es Gollum a ojos de los demás sólo una criatura consumida. La paradoja es precisamente esta: si conocemos el secreto de las bóvedas y tratamos de ocultarlo para protegerlo, no tenemos tesoro alguno, pues no podemos usarlo; en cambio si no lo ocultamos y lo difundimos todos pueden admirar nuestro tesoro, aunque también habrá quien lo copie, haciendolo menos único.

 

Es lógico un cierto proteccionismo ante nuestros conocimientos, sería tonto decir lo contrario, pero el problema de las bóvedas es que se mueren, son todas antiguas, casi no queda gente capaz de hacerlas, y casi nadie pide bóvedas porque sencillamente casi nadie sabe que se puedan construir hoy día. El problema no es que se queden con mi tesoro, el problema es que puedo estar naufrago en la Isla del Tesoro. Prefiero difundir, aunque me copien, a ser responsable de la extinción.

 

Si mucha más gente conoce las bóvedas existirán muchos más bovederos, pero también mucha más gente que quiera hacerse casas abovedadas, con lo que yo tendré más trabajo. No seré el único, no será mi tesoro,  pero ganaré el orgullo de hacer lo correcto. Y dormiré estupendamente, de otro modo tendría miedo a que robasen mi tesoro mientras descanso.

 

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Presentación. Quien soy


Soy un arquitecto y constructor de bovedas tabicadas. He conseguido resucitar esta antigua y hermosa técnica de la construcción de techos de bóveda de ladrillo. En esta página inento difundir su técnica a quienes quieran aprenderla.

Manuel Ignacio Rubio Díaz, arquitecto y bovedero          C/ Nueva, 45 Mairena del Alcor, Sevilla